Tras
la resaca alimenticia de estas Navidades,
saturada de turrones, bebidas de alta graduación
y otro tipo de sustancias no más beneficiosas
para el organismo y tras un intento por descubrir
eso que llaman macrobiótico me decido
por la opción fácil, la que
nos facilitan en el supermercado. Abro la
nevera de mi casa y encuentro multitud de
zumos prebióticos, multivitaminados
y multisabores a los que es adicto mi hermano
pequeño; la famosa bebida de soja,
que ha enganchado a mi padre; y varios tipos
de yogures en no menos distintos formatos
que no acabo de entender (un yogur es eso,
no es un mus ni algo con poca densidad). A
estos últimos dedicaré unas
líneas para intentar encontrar la respuesta
a algo que empezó conmigo en la facultad
y que ahora se ha vuelto "producto estrella"
de muchas marcas, sí, habló
de lo esencial del yogur, las bacterias.
Desde pequeña me enseñaron
cómo se hacía el yogur: un poco
de un anterior yogur, leche, y un recipiente
que parece sacado de los extraterrestres de
los Simpson, se enchufa y a la mañana
siguiente tienes muchos como el primigenio.
Después aprendí
que era ese poquito de yogur lo que trabajaba,
esas bacterias fermentadoras que posee hacen
que ocurra. Hasta aquí os aburrís
bastante porque eso todos lo sabemos
pero,
¿qué pasa hoy día con
los yogures?, ¿qué son todas
esas cosas que escriben en grandes y coloridas
letras los de marketing? Sí, es el
L. cassei inmunitas, una variedad de "algo"
animado, parece ser, que nos renueva, nos
da fuerzas, agiliza nuestros intestinos y,
seguramente, hace que permanezcamos vivos
pues si no lo tomáramos desapareceríamos.
¿Qué es el
L. cassei inmunitas? ¿alguien lo sabe?
Mi profesora de microbiología, una
señora sensata que vivía en
su despacho y se alimentaba de ensaladillas
en lata nos dijo en clase que desconocía,
por aquel entonces, de lo que se trataba.
Años después yo sigo preguntándomelo,
La L. pertenece al género, pero ¿cuál
es este género? ¿Leucocito?
No, eso es de la sangre
,¿Leuconemas?
Espero que no, porque esas son las que se
usan en las prácticas de cualquier
laboratorio y crecen hasta en la pizarra
,
no, ya no sé me más con L.
Si pienso en la especie,
cassei, lo único que se me ocurre es
caseína, la base de la leche y de la
cola de carpintero
¿tendrá
que ver el yogur con el pegamento?
Y, por último, la
subespecie, inmunitas, está claro,
va de nuestro sistema inmunitario, que es
el que hace que no nos borremos por la mañana
Entonces debo concluir
que es algo que empieza con L que pega nuestras
defensas , es el mejor invento del siglo pasado,
pues ha contribuido a que la especie mejore
y domine el mundo
no, eso pasó
hace millones de años, bueno, pero
parece que a todos nos protege y beneficia
y que no podemos vivir sin él. Además,
¿hay algo más sano y barato
en el mercado? ¿Quién te da
tres millones de algo por sólo 0.43
euros? Es un negocio en el que, sin duda,
salimos ganando
Sin olvidar lo favorable
que es para el país y la sociedad,
pues fomenta el empleo de manera inigualable
porque, ¿cuántas personas necesita
la empresa para contar los miles de millones
de microorganismos que facturan al año
en cada pack indivisible de yogures? es más,
¿cuántas hectáreas de
terreno necesitan para construir las inmensas
piscinas donde imagino los cultivarán?
¿y cuántos peones necesitan
para hacerlas? Sin duda, el señor que
inventó el L. cassei inmunitas debe
tener una prolífica cuenta en Suiza,
y vivirá en una isla fabulosa investigando
la nueva manera de vendernos algo tan sencillo
y antiguo como el yogur (que parece ser lo
inventaron los griegos, no porque yo lo sepa,
sino porque es el que suena más antiguo
del mercado) como si fuera la solución
a los problemas del mundo. Y yo me pregunto,
por último, ¿Por qué
las asociaciones de ayuda humanitaria no exportan
el L. cassei inmunitas para acabar con el
hambre, el cólera y la desnutrición?.
Por Mac